Ay cielos que siguen al andante nocturno en su travesía a casa, ay cielos que llueven sobre los rostros para ocultar el rastro de las lagrimas.
¿Cuánto tiempo de vida se le otorga a cada ser?
De ese tiempo ¿cuánto es para amar? y ¿cuánto para sufrir?
En un enorme barco de susurros quiero envarcarme, su piso transparente permite al oceano con la mirada atravesar, sus largas velas hechas de nubes atajan al viento e impulsan a la nave hacia el horizonte, navegante tenaz hay que ser, porque a la distancia el mar se corta y el vacío eterno se expande, caer es inevitable, y este barco sin importar su ruta hasta el abismo corre.
Las lagrimas no le frenan, y mi llanto no importando que tan abundante sea resbala por las paredes.
La playa ahora esta lejos, las gaviotas que aún me acompañan se despiden y a tierra retornan; entre sus alas llevan el último recuerdo de lo que tierra era, de aqui en adelante si deseo en el barco seguir mis pies el suelo arenoso no podrán volver a sentir.
es un barco viejo y pesado, aunque ligero se alsa entre las olas, pareciera que sus alas expande y junto a las estrellas ahora navega, entorno al sol anda y junto a la luna ahora viajamos, y junto a los sueños de muchos mis brazos el timón manejan.
La historia de esta nave es legendaria, y sus capitanes muchos como yo han sido, un barco que no es fantasma con una tripulación que el capitan unicamente integra.
No existen mapas no hay rutas trazadas, sólo finales anticipados.
y el tiempo entero se dobla ante el paso de mi poderoso barco, lo soles en dos se parten y el pasado también es alcanzado, ni el mismo futuro que tan furtivo es puede ocultarse a mi paso.
hoy miré al cielo, y no encontre nada, hoy miré a la luna pero no la hallé. hoy entendi finalmente que al borde había llegado, sin embargo jamas me enteré, el silencio es atroz, a la voz mas grave calla, pero aquellos días en los que navege en mi memoria siguen, no tengo idea de cuanto tiempo fui capitán no se donde comenzé,
pero ahora diambulo en un lugar nuevo sin caras ni perfiles, ciego y sin cuerpo, no muero no vivo....sólo existo.
hay una voz que se levanta cuando el sueño alcanzamos, un segundo es todo lo que necesita, no tiene un sonido propio y no lo necesita para en nuestras entrañas vibrar, la conciencia se muestra, abarca al corazón y con sus manos una noche tibias otra noche frias nos envuelve.
un aliento seco escapa de mis labios y los ojos clavados en sus cuencas no encuentran un foco, ese barco en el que algunos andan y otros no aparece de inemdiato, tiende un puente hasta la punta de mis pies, y me invita a subir...